Un productor de tomate en España obtiene un 20% más de rendimiento gracias a un invernadero con doble capa

En J. Huete Greenhouses analizamos de forma constante cómo se comportan nuestros invernaderos cuando entran en plena producción. Por eso, cuando un cliente comparte resultados reales, los escuchamos con atención. En este caso, un productor de tomate en España —con muchos años de experiencia y un manejo técnico impecable— nos trasladó una observación especialmente relevante: en dos invernaderos prácticamente iguales en estructura, orientación, manejo y condiciones de cultivo, el único elemento diferenciador era la presencia de doble capa de plástico inflado en uno de ellos. El resultado no deja lugar a dudas: ese módulo produjo aproximadamente un 20% más que el invernadero con cubierta simple.

El incremento de rendimiento tiene una explicación técnica clara. La doble capa presurizada crea una cámara de aire que funciona como un excelente aislante térmico. Esta barrera reduce las pérdidas de calor nocturnas y suaviza las oscilaciones térmicas durante todo el día. Como consecuencia, el cultivo evita episodios de estrés por temperaturas demasiado bajas o demasiado altas, manteniendo un entorno más estable y adecuado para procesos críticos como la floración, el cuajado y el engorde del fruto. Además, al mantener la temperatura más estable, el productor puede reducir el uso de sistemas de calefacción o intervenciones climáticas correctivas, lo que se traduce en una mejor eficiencia energética.

El impacto de la doble capa también se hace visible en la gestión de la humedad, uno de los factores más sensibles para el tomate. Al minimizar la radiación hacia el exterior, disminuye de forma natural la condensación en la cara interna del plástico y, por tanto, la caída de gotas sobre las plantas. Esto reduce la presión de enfermedades fúngicas y permite que el cultivo se mantenga más sano y uniforme. A ello se suma que un ambiente con menos humedad libre favorece un microclima más homogéneo en todo el dosel vegetal, lo que se traduce en un crecimiento más equilibrado y frutos de calidad superior.

Otro efecto positivo muy valorado por el cliente es la consistencia térmica durante las horas de máxima radiación. La doble capa actúa como amortiguador y evita que la temperatura interior se dispare de manera repentina. Esto facilita el trabajo de los sistemas de ventilación y recirculación, que pueden operar de forma más eficiente y mantener un flujo de aire constante sin grandes correcciones. Un clima interior más equilibrado contribuye a una fotosíntesis más estable, una transpiración regulada y la reducción de los puntos calientes que afectan a la productividad final.

Los datos obtenidos por este agricultor confirman algo que vemos cada vez con más frecuencia: la doble capa no es solo un complemento, sino una herramienta real para aumentar la productividad y mejorar la estabilidad climática en cultivos protegidos. Para productores que buscan fiabilidad, eficiencia energética y mejores resultados por metro cuadrado, esta solución se convierte en una opción estratégica y con un retorno tangible.

En J. Huete Greenhouses acompañamos a cada cliente en la toma de decisiones técnicas que afectan al rendimiento de su proyecto. Realizamos comparativas, evaluamos el clima local y analizamos las necesidades específicas de cada cultivo para determinar si la doble capa es la opción más adecuada. Nuestro compromiso es diseñar invernaderos que maximicen el potencial productivo y ayuden a nuestros clientes a obtener resultados consistentes. Si deseas valorar esta tecnología para tu explotación, estaremos encantados de asesorarte.

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